Comenzamos con las pruebas de funcionamiento de este nuevo blog. A continuación un resumen de un trabajo redactado para la revista Novaciencia, publicado en el número del mes de mayo. Es el texto principal, aunque en la página añadiamos una agenda de conciertos previstos y algún dato más. La imagen es de José A. Segura, se la pedí para la ocasión. Este es el texto:
La mayoría decía que habían desaparecido. Otros aseguraban que quedaban algunos ejemplares pero que estaban en peligro de extinción. Pero la realidad es que los dinosaurios del Rock & Roll siguen dominando la tierra y en plena forma. En el mes de mayo vamos a tener cerca de casa un desfile de algunos de los más grandes ejemplares recién llegados del Jurásico. Scorpions, Rod Stewart, Roger Waters, podrán examinarse a una distancia prudencial y a precio de parque temático en los próximos días.
Para abrir boca, el sábado 10 de mayo visitan la ciudad de Almería los Scorpions, veterano grupo alemán de heavy-metal especializado en baladas románticas y riffs de guitarra pegadizos. Ahora los pañuelos ocultan las calvas, antaño permanentadas melenas. El Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería ha organizado este show y también el del mujeriego Rod Stewart, que estará el 30 de mayo en el campo de fútbol Juan Rojas. Los precios van desde los 48 a los algo desorbitados 125 euros.
Un poco más lejos, en el pueblo granadino de Atarfe habrá una cita imprescindible para los fans de Pink Floyd. Roger Waters interpretará íntegramente los temas del disco más mítico de los británicos, ‘The dark side of the moon. Un espectáculo audiovisual que nunca estuvo tan cerca de Almería. Además, el 17 de mayo estará en Almería Raphael (nacido en 1942), que tiene algo de punk, y el 17 de julio, Gary Moore (1952).
Es solo un ejemplo de los dinosaurios que campan a sus anchas por territorio cercano a Almería, pero los ejemplos se multiplican por todo el mundo, evidenciando que no hay meteorito que los extinga, ya sea en clave de crisis económica o en mp3.
Las que si están en peligro de extinción son las discográficas, y ahí radica la clave que explica por qué bandas de sexagenarios hayan tenido que volver a la carretera y tocar en ciudades donde antes hubiera sido imposible contratarlos. Los dinosaurios del rock, que fomentaron el plácido retiro en mansiones, viviendo de los royalties por ventas de discos antiguos y uso de viejas canciones, se han visto obligados en los últimos años a abandonar la comodidad del sofá para poder seguir manteniendo el tren de vida al que estaban acostumbrados. Los derechos de sus creaciones intelectuales ya no rinden igual que antes, pero además, como hay mucha competencia se han visto obligados a bajar su caché.
Así en los últimos tiempos hemos visto aterrizar en Almería ejemplares con piel de lagarto como Iggy Pop (nacido en 1947) con sus Stooges, Mick Jagger (1943) y sus sobrevalorados Stones, Ian Anderson (1947) con los Jethro Tull, Robert Fripp (1946), acompañado por sus guitarristas habilidosos y Chuck Berry (1926). O algunos un poco menos calvos como Joe Satriani (1956), Steve Vai (1960), o los patrios Barón Rojo, Ñu, Rosendo, entre otros.
Llegados a este punto podemos plantear a las instituciones hacer un macrofestival para competir directamente con otras citas veraniegas más juveniles, y organizar un ‘Jurassic Rock’ que traería a nuestra tierra a turistas-rockeros veteranos y con mayor poder adquisitivo que la muchachada de mochila y camping . ¡¡¡La de crecepelo con el logo del festival que iba a venderse!!!
Sería el momento de contratar a algunos que juraron sobre el Necronomicón no volver a juntarse nunca más ni por todo el oro del mundo. Pongamos de ejemplo a caballeros como Sting o Jimmy Page, que borraron de un plumazo antiguas declaraciones de principios, devolviendo al escenario a grupos que pensábamos era imposible volver a vivir en directo como The Police o Led Zeppelin. La única pena es que Marc Bolan muriera hace más de 30 años porque ahora podríamos presumir de cabeza de cartel con los T-Rex, el dinosaurio más popular y hacer un ‘Jurassic Rock’ que hiciera más leyenda que el mítico Woodstock.

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